09 agosto 2006

El “libro” de Cecilia Valenzuela (II)

He recibido una serie de comentarios anónimos que no serán publicados en este blog, porque la mayoría tienen frases insultantes que no invitan a nada. Pero uno que otro me pregunta si el periodista David Hidalgo resulta ser la misma persona que fue víctima de plagio por parte del Rafo León en el libro "Lima Bizarra". La respuesta es afirmativa.
El talento de este cronista está siendo mal aprovechado por algunos colegas que no respetan nada. Es una mala práctica que tiene que ser desterrada ahora y siempre. Lástima que algunos guarden silencio a tan mezquino ejercicio.
Ahora, mantener al margen al verdadero autor o autores de un libro y poner su nombre en la tapa por sólo prologar y tener mayor “imagen”, también es una mala costumbre que tiene que ser denunciada para que en el futuro no vuelva a suceder.

2 comentarios:

DENNISDAVID dijo...

Chichi es una más del montón, lo sabemos; Rafo, lo mismo. Tienen pocos escrúpulos.

Sin embargo, la supuesta víctima es un completo tonto. Ya que sabemos que escribe pero..... no habla. ¿Por que se queda mudo?.

Además, si alguien compra mi libro y pide al autor del prólogo que lo firme o lo autografíe, es algo que hay que pensarlo seriamente como escritor.
Ya que es posible que el que compró el libro no sepa leer (creyó, en este caso, que compraba una prenda de Chichi), o, simplemente, es tan malo el contenido que sólo importa el prólogo.

También podemos sospechar que el autor sea tan insigniticante que es mejor imaginarse que su libro lo ha escrito otro.

Moraleja:
1. Si escribes un libro, que no lo prologue tu jefe.

2. Si escribes bien y no hablas nada, no publiques lo que escribes. Pues nadie va a creer que tú lo has hecho. Peor aún si eres feo.

3. Si compran tu libro por lo bueno que es el prólogo, saca el índice y pon el prólogo en el centro del libro. Para que la gente se pase buscándolo y así te lean algo.

Vladimir Terán dijo...

No estoy de acuerdo con la moraleja 2. Si Hidalgo hubiera dejado de escribir sólo porque no habla, nos hubiéramos privado de un gran cronista pues su laconismo es célebre desde la época de la Universidad. Ahora, en lo de feo sí no lo puedo defender.

En estos días, Cecilia Valenzuela está nuevamente de moda por haber "destapado" el caso del Fokker que se estrelló en el mar de Ventanilla con todo el equipo de Alianza Lima, en 1987.
Algún bloguero ha especulado que la periodista se ha prestado a una cortina de humo.
Tal vez sea así, tal vez no. En cualquier caso las "grandes revelaciones" de Valenzuela siempre se prestan a la duda y más de una vez la han dejado mal parada.
Se supone que un periodista de investigación nunca publica algo hasta no estar mil por ciento seguro de lo que afirma.
El perfil de un buen periodista de investigación exige guardar perfil bajo como lo hace el buen Edmundo Cruz.
Pero Cecilia Valenzuela conduce un programa televisivo, es decir, un show. Espero que esta vez no se haya excedido pues está de por medio la paz de los deudos de los blanquiazules.
Que se llegue al fondo de este caso donde todo el mundo se pasa la papa caliente.