25 mayo 2007

Mario Vargas Llosa: “En San Marcos me convencí de ser escritor” (Entrevista - I Parte)


El novelista peruano más laureado, Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936), concedió una entrevista exclusiva al semanario sanmarquino "San Marcos al Día". Aquí parte de esta conversación que luego la leerán en su totalidad en http://www.unmsm.edu.pedu.pe.


Por: Sandro Medina Tovar

Diecisiete años tenías cuando ingresaste a San Marcos, a la que siempre recuerdas con gratitud, pues aquí fue donde despejaste, arrancaste toda duda y te convenciste de que ibas a ser escritor. Estudiabas en la Facultad de Letras con mucha pasión, pero no hiciste lo mismo en la Facultad de Derecho, donde solo pensabas en obtener una “profesión alimenticia”, porque creías que las letras no te “iban a mantener”. Y vaya que te equivocaste, Mario Vargas Llosa, para fortuna de tus millones de lectores que aún gozan con el poder de tus palabras.
Dices que si tuvieras un resaltador en tu mano remarcarías tu “experiencia enriquecedora" con el doctor Raúl Porras Barrenechea. Nunca en ninguna parte he oído hablar con la elegancia, desenvoltura y con el rigor con el que Porras daba sus clases. Hasta tuve la suerte de trabajar con él casi cinco años en su casa como ayudante de un proyecto de Historia del Perú; y la verdad que una de las cosas que a mí me maravillaba era cómo después de haber enseñado tantos años, todavía el doctor Porras preparaba sus clases como un profesor que comienza a dictar por primera vez.
Fue este maestro sanmarquino, además, el responsable de que hayas aprendido a investigar. No lo digo yo, lo indicas tú mismo.
Con Porras aprendí la disciplina, el orden, la paciencia y el rigor que consta toda investigación. Y otra cosa importante fue, sin duda, la integridad que tuvo a lo largo de su vida. Nada lo sacaba tanto de sus casillas como cuando profesores irresponsables citaban de memoria y no verifican los datos.
Tu memoria no te traiciona y de inmediato recuerdas a otro hombre que influenció en tu exitosa carrera: Luis Alberto Sánchez, a quien calificaste como un “magnifico profesor”.
Después de escuchar sus clases sobre Rubén Darío, me entusiasme tanto que hice una tesis sobre ese personaje literario. Sánchez tenia un conocimiento sorprendente.

MVLL hoy
En tu casa de Barranco atesoras cerca de 18 mil libros, según el último inventario que hicieron, advierte tu secretaria personal Rosario de Bedoya. Entonces, no dudas ni una pizca y sueltas una broma:
Espero que un día no se nos caiga la casa con tanto libros que tenemos.
Mientras ríes, recuerdo que fuiste profesor de otro grande de las letras: Alfredo Bryce. Los dos últimos años que estuve en San Marcos fui asistente del curso de Literatura Peruana, a cargo del doctor Augusto Tamayo Vargas. Y uno de los alumnos que tuve fue (Alfredo) Bryce, al que le di clases incluso en una academia pre universitaria, en donde enseñé un año. Ahí lo conocí y recuerdo que era muy callado, y lo mismo en sus clases era sumamente discreto. Nadie hubiera pensado que tiempo después iba a ser tan risueño.
Lo rememoras con mucha nitidez y entusiasmo. Pero también te vino a la mente a los intelectuales extranjeros que visitaban esta casa superior de estudios. En mi época había mucho intercambio con universidades extranjeras. Recuerdo a los que intelectuales como Dámaso Alonso, un gran critico literario y conocedor de la literatura clásica española; y al magnífico profesor brasileño Josué Montello.
Es cierto, en aquellos años, San Marcos “no sólo se limitaba a ser un centro de formación y enseñanza, pues era también un gran foco de cultura”. Y eso debe volver, dices con convicción, tal como suceden en las universidades más avanzadas del planeta.
Diecisiete años tenías cuando ingresaste a San Marcos. Y desde entonces el vínculo con tu alma mater es más estrecho e inquebrantable. Aquí cuajó tu idea de ser un escritor. Aquí conociste el Perú. Aquí tuviste a grandes maestros y compañeros a los cuales recuerdas con infinito cariño. Así lo advertí la tarde del 23 de mayo, doctor Mario Vargas Llosa.


RECUADRO 1
Política sí, pero bien llevada
Tu vida universitaria no solo estaba ceñida a la lectura y las clases. Siempre tuviste la certeza de que en la universidad no solo se debe dar un entrenamiento profesional. Yo creo que al mismo tiempo de formarlos profesionalmente, a los alumnos deben motivarlos para que desarrollen inquietudes, curiosidades. Para que tengan una actitud crítica frente al mundo en que vive, y esto se vivía en San Marcos en mi época estudiantil.
Alzas la voz y criticas con fundamento a todos aquellos que están inmersos en la “política mal llevada”, que tanto daño le hizo a la Decana de América. Que tanto daño le hace al país.
Insisto, la política no puede estar ausente en una universidad, pero en el sentido más creativo de la palabra: debates, cotejos intelectuales, discusión de proyectos, de modelos.
Y antes de concluir esta conversación, a las nuevas autoridades y dirigentes estudiantiles le dejaste una invocación:
Hagan todos los esfuerzos posibles para devolverle a esta universidad su prestancia intelectual, devolverle su rol histórico de gran centro de cultura de formación de profesionales destacados y también de inquietudes cívicas.


* Este es un adelanto de lo que saldrá publicado en el semanario San Marcos al Día, órgano oficial de la UNMSM.

5 comentarios:

carlínea dijo...

qué gran honor haber departido con un luminaria como Vargas Llosa y qué mensajes que nos deja, un jalón de oreja para esos otorongos con toga y birrete que son las autoridades universitarias.

Vladimir Terán dijo...

Muy bueno y original este "diamonólogo" entre dos sanmarquinos. Felicitaciones.

Sandro Medina Tovar dijo...

Gracias por sus palabras...Conseguir la entrevista no fue nada fácil y sostenerla tampoco...

Anónimo dijo...

Que honor el suyo, conversar con el nobel de litertura.Que bonita sale una nota cuando conversan 2 sanmarquinos.Te felicito y desde hoy 7 de octubre del 2010 a las 6 de la mañana te envidio sanamente.

Anónimo dijo...

Realmente estoy conmovida. Hemos podido fisgonear un poco de la vida del nobel Vargas Llosa, me sorprendió mucho lo que mencionó en una parte de la entrevista, que fue profesor de academia... eso no lo sabía. El señor MVLL les deja una gran misión a los nuevos san marquinos: Debemos reinvidicar la imagen de nuestra univesidad. San Marcos es, creo yo, el espeko del Perú y si en la actualidad las cosas no andan muy bien pues es inevitable que eso repertcuta la decana. PERO es misión y hasta apremio que los nuevos jóvenes desde ese histórico centro universitario nos esforzemos por cambiar la imagen de la universidad, y por ende la del Perú.